¿Cómo tributan las indemnizaciones por despido improcedente?

Como regla general, según el artículo 7 LIRPF, las indemnizaciones por despido o cese del trabajador están exentas del impuesto de IRPF, hasta la cuantía establecida como obligatoria por el Estatuto de los Trabajadores y sus normas reglamentarias que lo desarrollan y, en cualquier caso, por un máximo de 180.000 €. Ahora bien, existen una serie de límites que son los siguientes:

  • Si el despido se produjo después del 07/07/2012: sólo están exentas las indemnizaciones reconocidas en acto de conciliación o en resolución judicial.
  • El límite de los 180.000€ no es aplicable a despidos o ceses producidos antes del 01/08/2014.

No se consideran amparadas por la exención, debiendo declararse íntegramente, las indemnizaciones establecidas en virtud de convenio, pacto o contrato y las que, en general, se perciban como consecuencia de la extinción del contrato de trabajo por cualquier causa para la cual no esté establecido en el ET ni en sus normas de desarrollo el derecho del trabajador a percibir indemnización, los despidos disciplinarios calificados como procedentes, la extinción del contrato por voluntad del trabajador (cese) que no esté motivado por ninguna de las causas a las que se refieren los arts. 41.3 y 50 ET (modificación sustancial de condiciones de trabajo e incumplimientos por parte del empresario, impagos de salarios o retrasos continuados).

PLAZOS: La necesidad de rápida actuación del trabajador ante cada circunstancia.

calendario

En el supuesto de los trabajadores por cuenta ajena que ven modificadas sus condiciones de trabajo, ya sea por movilidad, sucesión de empresas, extinción del contrato de trabajo, etc. O de trabajadores por cuenta propia en casos de bajas laborales, por ejemplo, es importante saber cómo actuar y qué documentación o pruebas hay que preparar. De todas formas, lo que a mi juicio es realmente importante, es saber qué PLAZOS tenemos para realizar las acciones que se necesiten, pues por muchos conocimientos o asesoramientos que se tenga y muchas pruebas que se acumulen, si nos pasamos de plazo será muy difícil (cas imposible) hacerlos valer y llegar una solución satisfactoria.

A continuación se relacionan los plazos para ejercitar las acciones más habituales en el ámbito laboral:

Despido: Si el despido es verbal, el trabajador debe cerciorarse cuanto antes con testigos o por escrito de la decisión del empresario. Será clave que la empresa deje de cotizar por el trabajador o que no abone sus salarios. Una vez que esta circunstancia se pueda probar, se aplican los mismos plazos que el despido formal.

Si el despido formal y es considerado no conforme, el plazo para impugnarlo es de 20 días hábiles (todos menos los domingos y festivos) para presentar la papeleta de conciliación y comenzar los trámites para demandar por despido.

Reclamaciones de cantidad: En el caso de que la empresa adeude al trabajador salarios, extras o cualquier cantidad pactada, existe un plazo de un año para reclamar estas cantidades a contar desde el momento en que el trabajador debió percibirlas. A pesar de que un año parece un amplio margen, muchas personas acuden a un abogado cuando ya ha pasado ese periodo y poco se puede hacer.

Impugnar alta médica: Cuando lo que ocurre es que el trabajador ha estado de baja médica por alguna lesión o enfermedad y la mutua o la Seguridad Social le dan el alta médico y el enfermo/lesionado considera que no está en forma para desempeñar su trabajo deberá solicitar la revisión del alta o, en su caso, impugnarla.

Si recibe el alta antes de haber transcurridos 365 días de baja, el interesado podrá instar la revisión del alta médica en el plazo de 10 días hábiles siguientes al de su notificación.

Si recibe el alta después de haber transcurridos 365 días de baja, por resolución del INSS, tiene un plazo de 4 días naturales a contar desde la recepción de la notificación de la resolución por escrito (no SMS) para que el interesado manifieste su disconformidad con la decisión recibida.

Prestación por desempleo (paro): El plazo para solicitar la prestación contributiva es de 15 días hábiles desde que cesó la relación laboral. Este plazo se cuenta para solicitar cita por internet o teléfono en el SEPE (INEM), aunque la cita efectivamente se produzca pasados esos 15 días. En este caso concreto hay que destacar que si se pide el subsidio fuera de plazo,  no se pierde el derecho, pero no se cobrarán los días en que se hubiera excedido desde que pudo haberse solicitado. Esto es importante porque algunas personas piensan que han perdido totalmente el subsidio por estar fuera de fechas y no es así, únicamente se dejan de cobrar los días de retraso sobre la fecha límite.

Modificación sustancial de condiciones de trabajo: Si el trabajador no está conforme con las medidas adoptadas por su empleador, puede extinguir su relación laboral con la empresa, antes de que se cumpla el plazo de efectividad de la decisión adoptada, siempre y cuando resultase perjudicado por las modificaciones y éstas fuesen referentes a:

  • La jornada de trabajo.
  • Horario y distribución del tiempo de trabajo.
  • Régimen de trabajo a turnos.
  • Sistema de remuneración y cuantía salarial.
  • Funciones, tanto superiores como inferiores cuando excedan de los límites que para la movilidad funcional prevé la Ley.

En estos supuestos el trabajador deberá percibir una indemnización de veinte días de salario por año de servicio, prorrateándose por meses los períodos inferiores a un año y con un máximo de nueve meses.

Si tienes cuestiones respecto de otros procedimientos, no dudes en contactar.

¿Puedo viajar mientras estoy de baja laboral (Incapacidad temporal)?

Maleta en puerta

En estas fechas, con puentes como el de la Constitución o fiestas como Navidad próximas a disfrutarse, pueden surgir dudas en aquellos que estén en situación de incapacidad temporal (IT) por motivo de una enfermedad o de una lesión. Por eso, si tenemos un viaje programado desde hace tiempo o bien tenemos pensado viajar, se puede plantear la duda sobre si se puede viajar o no y, en caso de que se pueda, si es necesario realizar algún trámite burocrático.

Pues bien, el que se encuentra en situación de IT, se supone que durante este periodo de tiempo se está sometiendo a un tratamiento para su recuperación y que no debe realizar ninguna actividad que perjudique o retrase su reincorporación al trabajo. En caso de que esto no fuera así, podría entenderse que está simulando la baja médica y entonces nos encontraríamos en otro escenario.

A pesar de lo general del enunciado, hay que estar a cada caso concreto tanto por el motivo de la baja como por el destino y la duración del viaje que se pretende realizar.

Desde la base, la libertad de residencia y movilidad es un derecho fundamental establecido por el artículo 19 de la Constitución Española y eso no se lo pueden negar. Por otro lado, el art. 131 bis de la LGSS advierte de que el derecho al subsidio se extinguirá por “la incomparecencia injustificada a cualquiera de las convocatorias para los exámenes y reconocimientos establecidos por los médicos adscritos al INSS o a la Mutua (…)”.

Ahora bien, según el motivo de la baja, no suelen ser inconvenientes los desplazamientos cortos y de duración inferior una semana, pues la periodicidad con que se emiten los partes de confirmación de la baja (al menos hasta el 1/12/2015 que entra en vigor la nueva normativa resumida aquí: https://abogadostobesaura.com/2015/09/16/incapacidad-temporal-novedades-en-tramitacion-de-bajas-medicas-de-menos-de-un-ano/ ).

Para el caso de que sea un desplazamiento de larga distancia o de más de una semana, es decir, que no permita estar en el domicilio habitual de un día para otro, lo correcto es comunicar dicha situación al médico de cabecera o el que esté haciendo el seguimiento de la baja. Este facultativo deberá emitir un informe en el que recoja que no hay inconvenientes en tu traslado (que con el viaje no se pone en peligro tu integridad física o psíquica en relación con la causa de la baja) y con él, deberás acudir a la Inspección Médica para que emita una autorización. De este modo se garantiza que mientras estés de viaje no se te cite a ninguna revisión o que tengas justificada la incomparecencia en caso de que se te cite y con ello, no pierdas el subsidio por IT.

-Incapacidad temporal- Novedades en tramitación de bajas médicas de menos de un año

A partir del 1 de diciembre de 2015 entran en vigor las normas establecidas en la Orden ESS/1187/2015, de 15 de junio, por la que se desarrolla el Real Decreto 625/2014, de 18 de julio, por el que se regulan determinados aspectos de la gestión y control de los procesos por incapacidad temporal en los primeros trescientos sesenta y cinco días de su duración.

nuevo parte baja

En función de esta normativa, existirán cuatro tipos de bajas según su duración prevista. El médico de cabecera o el que emita la baja será el que estime esa duración de la baja con ayuda de unas tablas que el INSS emitirá y revisará periódicamente.

En el caso de que la cobertura la deba ofrecer una mutua y la incapacidad sea debida a un accidente laboral o enfermedad profesional, será el médico de la mutua inmediatamente después del reconocimiento médico del trabajador, el que expida el parte médico de baja.

  1. a) Proceso de duración estimada muy corta: inferior a cinco días naturales.

Se emitirá el parte de baja y de alta en el mismo acto médico. El trabajador podrá solicitar que se le realice un reconocimiento médico el día que se haya fijado como fecha de alta, y el facultativo, si considerase que el trabajador no ha recuperado su capacidad laboral, podrá modificar la duración del proceso estimada inicialmente, expidiendo, al efecto, un parte de confirmación de la baja, en la forma prevista en el artículo 4. En este primer parte de confirmación, que dejará sin efecto el alta prevista en el parte de baja, se indicará el diagnóstico, la nueva duración estimada y el tipo de proceso

  1. b) Proceso de duración estimada corta: de 5 a 30 días naturales.

La primera revisión médica/confirmación de la baja debe hacerse antes de 7 días naturales. El segundo y sucesivos partes de confirmación se expedirán cada catorce días naturales, como máximo.

  1. c) Proceso de duración estimada media: de 31 a 60 días naturales.

Primera revisión médica/confirmación de la baja antes de 7 días naturales. El segundo y sucesivos partes de confirmación se expedirán cada veintiocho días naturales, como máximo.

  1. d) Proceso de duración estimada larga: de 61 o más días naturales.

Primera revisión médica/confirmación de la baja antes de 14 días naturales. El segundo y sucesivos partes de confirmación se expedirán cada treinta y cinco días naturales, como máximo.

 

Alta: El parte médico de alta será expedido por el facultativo del correspondiente servicio público de salud, o de la mutua si el proceso deriva de contingencia profesional cubierta por ella, tras el reconocimiento del trabajador.

Hay que destacar que la propia norma, en su art. 6.2 prevé que se pueda dar el alta médica y, aún así, seguir recibiendo asistencia sanitaria.

El trabajador deberá presentar a su empresa la copia de los partes de baja y los sucesivos partes de confirmación en los tres días siguientes a su expedición. Y deberá comunicar el alta a su centro de trabajo en las siguientes 24 horas de recibirla.

 

Recomendaciones:

  • Los plazos de las confirmaciones de baja son máximos, por lo que se podrá seguir emitiendo partes semanales. De todas formas, si la baja fuera a ser previsiblemente larga, recuérdele a su médico que puede revisar su estado de salud en intervalos de tiempo más distanciados entre sí.
  • Si los servicios médicos le dan el alta y todavía sigue recibiendo asistencia sanitaria o las secuelas del accidente o enfermedad le impiden realizar con normalidad su trabajo habitual, podrá impugnar ese parte de alta en un plazo de cuatro días.

 

 

 

 

Especiales relaciones laborales en el ámbito taurino

La falta de responsabilidad del apoderado sobre los sueldos de la cuadrilla.

En ocasiones, en la tramitación de reclamaciones de banderilleros y picadores por impagos de honorarios contra matadores, novilleros o rejoneadores, estos alegan que no son quienes los han contratado ni quienes son responsables de su pago, si no que ha sido su apoderado, pretendiendo descargarse así del cumplimiento personal de los compromisos laborales, administrativos o fiscales que por normativa le competen. Pretenden delegar en la persona de su apoderado conforme a pactos entre ellos de los que lógicamente la cuadrilla son ajenos y les resultan desconocidos.

Es más, se ha llegado a alegar por los jefes de cuadrillas en este caso de reclamaciones, falta de litisconsorcio pasivo necesario, insinuando que la cuadrilla debe reclamar de la misma manera al apoderado.

Estas cuestiones están siendo resueltas en los juzgados y siempre en el mismo sentido, haciendo responsable únicamente al jefe de cuadrillas. Recientemente, se ha dictado sentencia por el Juzgado de lo Social nº 3 de Córdoba por la que, una vez más, se separa por un lado la relación del matador y su apoderado y por otro la del matador y la cuadrilla, dejando claro que el apoderado no es el empleador de la cuadrilla y desestimando la excepción procesal de que es necesario demandar también al apoderado puesto que éste no es titular de la relación jurídico-material controvertida y los pactos entre torero y apoderado sólo les obligan a ellos entre sí.

Con ello, se expresa claramente el Juzgador de Córdoba en esta sentencia al decir que “El apoderado, en su caso, puede realizar los pagos a la cuadrilla, pero de hacerlos, lo hace como representante del poderdante, del torero, no como empleador de la cuadrilla y obligado al pago”. Dicha resolución se suma a otras, como la del Juzgado de lo Social nº 2 de Badajoz de 17 de febrero de 2014, basándose ambas en lo establecido en los artículos 10, 13 y 17 en relación con el artículo 19 del Convenio Colectivo Nacional Taurino anterior, que igualmente se recoge de una forma inequívoca en los artículos 14 y 19 del actual Convenio Colectivo vigente.

En resumen, cuando un matador o novillero se contrata con un apoderado, a pesar de las cuestiones existentes entre ellos, la cuadrilla siempre será responsabilidad del matador ante los impagos de salarios, de impuestos, etc., una vez que haya quedado acreditado, lógicamente, por parte de la empresa organizadora el cumplimiento de sus obligaciones para con el jefe de grupo.

Publicado en: http://www.cultoro.com/m/nota.asp?id=9301

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