Diferencia entre días impeditivos y no impeditivos

En los casos de incapacidad temporal, ya sea derivada de un accidente o de una enfermedad, cuando se habla de la valoración económica, esta cambia en gran medida según se consideren los días como impeditivos o como no impeditivos, valorándose los primeros en el doble de los segundos (Salvo otro pacto distinto en póliza de seguros, aproximadamente se valoran en 60€ cada día impeditivo y 30 cada día no impeditivo, si se aplica el Baremo de la Ley sobre Responsabilidad Civil y Seguro en la Circulación de Vehículos a Motor). Este baremo rige para los casos en que se debe indemnizar a un tercero por unos daños causados por el asegurado, es decir, cuando la compañía de seguros va a abonar a una persona distinta del asegurado la cuantía derivada de unos daños o unas lesiones sufridas por causa de la actividad o inactividad de su cliente.

Así, aunque es una denominación propia de la Ley sobre Responsabilidad Civil y Seguro en la Circulación de Vehículos a Motor, las compañías de seguros 16999701-un-hombre-con-un-brazo-en-cabestrillopueden incorporar dicha diferenciación en otras pólizas de seguros, por ejemplo, seguro de accidentes, donde tanto el asegurado como el lesionado es la misma persona y además, es quién va a cobrar la prestación económica pactada.

Ante la imprecisión de la citada Ley en la descripción de los días impeditivos (“Se entiende por día de baja impeditivo aquél en que la víctima está incapacitada para desarrollar su ocupación o actividad habitual”), en otros tipos de seguros las compañías de seguros suelen equiparar el día impeditivo al ingreso hospitalario. Sin embargo, salvo disposición específico en las condiciones de a póliza de seguro, a pesar de no estar ingresado en el hospital, una persona puede estar totalmente incapacitada para dedicarse total o parcialmente a su vida habitual, comprendiendo, por tanto, el ámbito laboral, y debiendo ser tales días considerados como impeditivos.

De ahi que si una persona debe estar en buen estado físico para el desempeño de su trabajo, por ejemplo un mozo de almacén o un jugador de fútbol, si la lesión a causa de la que está de baja, por ejemplo lesión en la rodilla, únicamente le permite realizar las tareas domésticas, como puede ser ir a la compra y atender llamadas telefónicas, podremos decir que siguen siendo días impeditivos. Sin embargo, si esa persona que se lesiona la rodilla es un diseñador gráfico freelance que trabaja desde casa, podría decirse que, una vez recibe el alta hospitalaria y sigue de baja pero está en casa (si no tiene que tomar mucha medicación que le impida estar lúcido para realizar el trabajo), ya serían días considerados como no impeditivos.

Es destacable que en algunos sectores profesionales no tiene cabida el concepto de baja no impeditiva, puesto que cualquier baja que merme las capacidades y aptitudes físicas de la persona, no permitiendo la realización del trabajo, es impeditiva.

Respecto a la jurisprudencia, si bien no es unánime en el concepto respecto de los accidentes de tráfico y responsabilidad civil, sí que lo es en los casos en que el lesionado es el propio asegurado (seguros de accidentes, de enfermedad…) y más allá del concepto de día impeditivo, se acude a si su diferencia con días no impeditivos venía especificada en la póliza, ya sea en condiciones generales o particulares. De modo que las cláusulas limitativas de la responsabilidad de la aseguradora, como sería la de atribuir una valoración del 50% a los días no impeditivos, si no cumplen los requisitos establecidos en el artículo 3 de la ley de Contratos de Seguros, es decir, si no aparecen destacadas en la póliza ni han sido expresamente firmadas por el asegurado, son nulas y no forman parte del contrato ( SSTS, 4-11-1991, 29-1-1996, etc ), por lo que se tendrán como no puestas debiendo abonar el 100% e la cuantía contratada.

Seguros de vida: Declaración de estado de salud

Es cada vez más frecuente que una compañía de seguros se niegue a pagar un siniestro de los que tienen cobertura por una póliza de seguros en base a que el asegurado o tomador de dicha póliza había ofrecido datos falsos sobre su estado de salud a la hora de contratar su seguro. Este argumento de rechazo de la cobertura del siniestro es muy cuestionable y se debe analizar con detenimiento para que las compañías no se aprovechen del desconocimiento general del asunto.

Cuando se contrata un seguro de vida, salud o accidentes, es frecuente que la compañía realice un cuestionario sobre el estado de salud del asegurado de manera que pueda prever la siniestralidad de esa póliza y así ponerle un precio acorde. Esto ocurre también en los seguros de vida que muchas entidades bancarias obligan a contratar cuando se firma una hipoteca.

Pues bien, también es frecuente encontrarse, sobre todo en los seguros de accidentes, que el cuestionario de salud se limita a: “¿Se encuentra usted en buen estado de salud? SI – NO”.  Ninguna pregunta más al respecto. Sin acotar qué entiende la compañía aseguradora por “buen estado de salud”.

Si el cuestionario es más amplio, con preguntas más concretas, para que dicha información tenga validez, se hace necesario que esté completo y firmado por el asegurado en la póliza. Si las preguntas están contestadas con marcas realizadas a través de ordenador, es decir, mediante impresión mecánica, no manuscrita, la firma del asegurado será imprescindible en todo caso.

El artículo 10 de la Ley de Contrato de Seguro regula el deber de declaración del riesgo, como obligación fundamental del tomador para que el asegurador pueda conocer con exactitud el riesgo objeto de cobertura. El mismo artículo 10, en lugar de concebir de una forma general y abstracta los límites del deber del tomador de declarar todas las circunstancias por él conocidas que puedan influir en la valoración del riesgo, ha acotado este deber limitándolo a la contestación del cuestionario que le somete el asegurador. Conforme a lo recogido en la Sentencia de la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo de 2 de diciembre de 2014 (Id Cendoj: 28079110012014100644).

De este modo, el asegurador únicamente queda liberado del pago de la prestación si existe dolo o culpa grave probados en la declaración de salud.

En resumen, si la compañía se niega a abonarle la prestación contratada en este tipo de seguros en base al motivo de que usted no declaró fielmente sus antecedentes médicos o dolencias en el momento de la contratación de la póliza, se debe analizar el momento de la contratación y si se realizó el cuestionario sobre el estado de salud. No se puede imputar al asegurado no haber declarado un riesgo por el que la aseguradora no le ha preguntado.

 

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