¿Es obligatorio llevar el recibo del seguro en el coche o moto?

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La Ley obliga a que todo propietario de un vehículo a motor que tenga su estacionamiento habitual en España contrate y mantenga en vigor una póliza de seguro que cubra, al menos, los límites establecidos por la ley en materia de responsabilidad civil. Por ello, es habitual pensar que se debe llevar el recibo del seguro del vehículo (póliza con cobertura de responsabilidad civil obligatoria) con la documentación del mismo y que si un agente le requiere y no se aporta, puede ser sancionado con una multa. Estas circunstancias eran ciertas hace unos años, sin embargo, esto ya no es así.

La Ley 18/2009, de 23 de noviembre, derogó en noviembre de 2010 los dos últimos párrafos del artículo 3.1 apartado b), del Texto refundido de la Ley sobre Responsabilidad Civil y Seguro en la Circulación de Vehículos a Motor. Aquí era donde se estipulaba que: En todo caso, la no presentación, a requerimiento de los agentes, de la documentación acreditativa del seguro será sancionada con 60 euros de multa.

 La Ley 18/2009 también derogó el apartado tercero del artículo 14 de su reglamento de desarrollo, sin embargo, recoge igualmente que Todo vehículo a motor deberá ir provisto de la documentación acreditativa de la vigencia del seguro obligatorio y prevé que la vigencia del seguro obligatorio se constatará por los agentes de la autoridad mediante la consulta al Fichero Informativo de Vehículos Asegurados.

En resumen, en el vehículo se debe llevar el último recibo del seguro obligatorio pero en caso de no llevarlo, el agente no le puede multar. Por ello, es recomendable, sobre todo si queremos evitar esperas si el agente de la autoridad que la requiere tiene que consultar esta información por vía telemática.

La documentación que es obligatorio llevar y poner a disposición del agente que se la requiera es:

  • Permiso de conducción.
  • Permiso de circulación del vehículo.
  • Certificado de la última ITV: pegatina e informe favorable.

* El recibo que acredite el pago del impuesto municipal de circulación de vehículos a motor o el impuesto de vehículos de tracción mecánica también es recomendable llevarlo aunque no sea obligatorio.

¿Cómo tributan las primas e indemnizaciones de los seguros en la Declaración de la Renta?

En estas fechas es común plantearse si las primas abonadas por la contratación de seguros configuran algún tipo de deducción en la declaración del IRPF o, en el caso de que se haya recibido alguna cuantía de una compañía aseguradora, si hay que declararla y cómo, tanto para comprobar los borradores como para elaborar las declaraciones de renta.

Para analizar este concepto, en atención a la Ley 35/2006, de 28 de noviembre, del Impuesto sobre la Renta de las personas físicas y de modificación parcial de las leyes de los Impuestos sobre Sociedades, sobre la Renta de no Residentes y sobre el Patrimonio es necesario diferenciar entre pólizas de seguros de personas o seguros contra daños.

A) Seguros de personas.

   1. Indemnizaciones.

Si el contribuyente recibe una indemnización por daños personales derivada de responsabilidad civil por accidentes de tráfico está exenta de tributar en la Declaración de la Renta en el importe legal o el judicialmente reconocido. Se pueden dar los siguientes casos:

  • Indemnización establecida por intervención judicial (ej. Sentencia, conciliación, transacción, etc.): La totalidad del importe de la indemnización está exento de tributar en la Declaración de la Renta.
  • Indemnización establecida por acuerdo extrajudicial: Sólo estará exenta de tributar en IRPF la cuantía legal establecida por la Resolución de la Dirección General de Seguros. En caso de exceso, es decir, si hemos recibido un importe por indemnización mayor al establecido tendremos que declarar el exceso como ganancia patrimonial no derivada de la trasmisión de bienes, integrándose en la base imponible general y tributando según la escala de gravamen.
  • Indemnización pagada de forma distinta a capital (ej. Renta periódica): Se debe declarar todo su importe como rendimientos del trabajo.
  • Si el contribuyente es el que abona dicha indemnización por accidente, eres tu el que paga una indemnización por accidente: Se debe declarar el importe pagado como pérdida patrimonial.

   2. Primas.

Si el contribuyente es titular de actividades económicas y es el que abona la prima de su seguro de enfermedad, conforme a los dispuesto en el art. 30.2.5ª de la LIRPF, tendrá la consideración de gasto deducible para la determinación del rendimiento neto en estimación directa, las primas de seguro de enfermedad satisfechas por el contribuyente en la parte correspondiente a su propia cobertura y a la de su cónyuge e hijos menores de veinticinco años que convivan con él. El límite máximo de deducción será de 500 euros por cada una de las personas señaladas anteriormente.

Para los casos en los que es el empleador del contribuyente el que abona las primas de cierta clase de seguros, habrá que estar a otras disposiciones de la LIRPF.

B) Seguros contra daños.

   1. Indemnizaciones.

En los seguros de daños patrimoniales la Ley es bastante clara al establecer lo siguiente en el artículo 37.1.g) de la Ley de IRPF: “Cuando la alteración en el valor del patrimonio proceda de indemnizaciones o capitales asegurados por pérdidas o siniestros en elementos patrimoniales, se computará como ganancia o pérdida patrimonial la diferencia entre la cantidad percibida y la parte proporcional del valor de adquisición que corresponda al daño. Cuando la indemnización no fuese en metálico, se computará la diferencia entre el valor de mercado de los bienes, derechos o servicios recibidos y la parte proporcional del valor de adquisición que corresponda al daño. Sólo se computará ganancia patrimonial cuando se derive un aumento en el valor del patrimonio del contribuyente.”

Conforme a este precepto y, en particular, teniendo en cuenta la última frase del artículo, únicamente existirá el deber de declarar ganancia patrimonial si la indemnización excediese del coste de la reparación y sólo por el importe de ese exceso.

  2. Primas.

Suelen surgir dudas sobre la deducción de primas de los seguros de hogar de la vivienda habitual. Pues bien, hay que matizar esta idea. La conocida deducción afecta a los seguros de hogar de vivienda adquirida antes de 2013 por considerarse como gastos a incluir en la deducción por inversión en la vivienda habitual (Consulta DGT nº V2533-14): “la prima satisfecha por un seguro de daños que cubra exclusivamente los riesgos señalados en los arts. 6.1.a) 8 y 9 de la LOSSP (incendio, explosión, tormenta, elementos naturales distintos de la tempestad, energía nuclear y hundimiento de terreno y incendio, explosión, tormenta, elementos naturales distintos de la tempestad, energía nuclear y hundimiento de terreno) y  en relación con el bien sobre el que se constituya la garantía hipotecaria formará parte de la base de la deducción por inversión en vivienda

Seguros de impago de alquileres

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En el ámbito, cada vez más habitual, del alquiler de viviendas, están proliferando las pólizas de impago de alquiler. Con ellas se suele asegurar al propietario de la vivienda el cobro del capital total del alquiler, teniendo en cuenta el capital estipulado en el contrato de arrendamiento, durante 6, 12 ó 24 meses, pudiendo existir algún mes de franquicia. De este modo, al propietario del inmueble se le abonan las rentas de alquiler durante los meses pactados desde la comunicación del primer impago.

Realmente es un seguro de asistencia jurídica más que de cobertura de impagos sin más, pues desde que se comunica el primer impago existe tiempo más que suficiente para que los equipos jurídicos de la compañía aseguradora realicen la tramitación del desahucio por falta de pago del inquilino. Lo que existe de trasfondo es una reclamación efectiva y gestión de desahucio ante impagos.

Esta póliza se contrata por el arrendador pero puede terminar pagándolo el arrendatario, aún siendo asegurado y beneficiario el primero. De ahí que este tipo de pólizas se esté dando con más frecuencia que los avales bancarios puesto que aseguran las cuantías que se pueden exigir asegurar al inquilino con la aportación de un aval bancario. Además, en comparación con esta garantía bancaria, es más barato pagar la prima de la póliza que la comisión que cobra un banco por el aval y además no hay que tener inmovilizado una cuantía de dinero en el banco.

Se puede hacer tanto para nuevos arrendamientos como se podrá realizar el seguro a inquilinos que llevan tiempo en la casa y que lleven cumpliendo con sus mensualidades frente al propietario.

Pala organización Alquiler Seguro (Protección a Propietarios), los seguros de protección de rentas ofrecen a los propietarios una “falsa seguridad”, y aseguran que en este tipo de póliza abundan las cláusulas limitativas de los derechos de los asegurados, no conocidas por estos cuanto contratan este tipo de seguros, y una mala praxis en la información que se da a los tomadores.  También recalcan el hecho de que, si tras el procedimiento judicial y el inquilino resulta insolvente (lo que sucede muchas veces), el propietario no sólo no cobrará las rentas impagadas, sino que además tiene que devolver a la compañía aseguradora el dinero de la renta que se le ha adelantado.

Hay que tomar con cuidado las palabras de la empresa de intermediación en el arrendamiento de viviendas Alquiler Seguro, pues el hecho de “devolver la renta que se le ha adelantado” al propietario por parte de la compañía de seguros, sólo se dará si así se ha pactado en la póliza, sin que pueda ser vinculable el pago por parte de la aseguradora al propietario con el cobro al inquilino de las rentas impagadas.

Fuente: http://www.elmundo.es/economia/2014/01/13/52d3c313ca47411c048b456f.html

Diferencia entre días impeditivos y no impeditivos

En los casos de incapacidad temporal, ya sea derivada de un accidente o de una enfermedad, cuando se habla de la valoración económica, esta cambia en gran medida según se consideren los días como impeditivos o como no impeditivos, valorándose los primeros en el doble de los segundos (Salvo otro pacto distinto en póliza de seguros, aproximadamente se valoran en 60€ cada día impeditivo y 30 cada día no impeditivo, si se aplica el Baremo de la Ley sobre Responsabilidad Civil y Seguro en la Circulación de Vehículos a Motor). Este baremo rige para los casos en que se debe indemnizar a un tercero por unos daños causados por el asegurado, es decir, cuando la compañía de seguros va a abonar a una persona distinta del asegurado la cuantía derivada de unos daños o unas lesiones sufridas por causa de la actividad o inactividad de su cliente.

Así, aunque es una denominación propia de la Ley sobre Responsabilidad Civil y Seguro en la Circulación de Vehículos a Motor, las compañías de seguros 16999701-un-hombre-con-un-brazo-en-cabestrillopueden incorporar dicha diferenciación en otras pólizas de seguros, por ejemplo, seguro de accidentes, donde tanto el asegurado como el lesionado es la misma persona y además, es quién va a cobrar la prestación económica pactada.

Ante la imprecisión de la citada Ley en la descripción de los días impeditivos (“Se entiende por día de baja impeditivo aquél en que la víctima está incapacitada para desarrollar su ocupación o actividad habitual”), en otros tipos de seguros las compañías de seguros suelen equiparar el día impeditivo al ingreso hospitalario. Sin embargo, salvo disposición específico en las condiciones de a póliza de seguro, a pesar de no estar ingresado en el hospital, una persona puede estar totalmente incapacitada para dedicarse total o parcialmente a su vida habitual, comprendiendo, por tanto, el ámbito laboral, y debiendo ser tales días considerados como impeditivos.

De ahi que si una persona debe estar en buen estado físico para el desempeño de su trabajo, por ejemplo un mozo de almacén o un jugador de fútbol, si la lesión a causa de la que está de baja, por ejemplo lesión en la rodilla, únicamente le permite realizar las tareas domésticas, como puede ser ir a la compra y atender llamadas telefónicas, podremos decir que siguen siendo días impeditivos. Sin embargo, si esa persona que se lesiona la rodilla es un diseñador gráfico freelance que trabaja desde casa, podría decirse que, una vez recibe el alta hospitalaria y sigue de baja pero está en casa (si no tiene que tomar mucha medicación que le impida estar lúcido para realizar el trabajo), ya serían días considerados como no impeditivos.

Es destacable que en algunos sectores profesionales no tiene cabida el concepto de baja no impeditiva, puesto que cualquier baja que merme las capacidades y aptitudes físicas de la persona, no permitiendo la realización del trabajo, es impeditiva.

Respecto a la jurisprudencia, si bien no es unánime en el concepto respecto de los accidentes de tráfico y responsabilidad civil, sí que lo es en los casos en que el lesionado es el propio asegurado (seguros de accidentes, de enfermedad…) y más allá del concepto de día impeditivo, se acude a si su diferencia con días no impeditivos venía especificada en la póliza, ya sea en condiciones generales o particulares. De modo que las cláusulas limitativas de la responsabilidad de la aseguradora, como sería la de atribuir una valoración del 50% a los días no impeditivos, si no cumplen los requisitos establecidos en el artículo 3 de la ley de Contratos de Seguros, es decir, si no aparecen destacadas en la póliza ni han sido expresamente firmadas por el asegurado, son nulas y no forman parte del contrato ( SSTS, 4-11-1991, 29-1-1996, etc ), por lo que se tendrán como no puestas debiendo abonar el 100% e la cuantía contratada.

Seguros de vida: Declaración de estado de salud

Es cada vez más frecuente que una compañía de seguros se niegue a pagar un siniestro de los que tienen cobertura por una póliza de seguros en base a que el asegurado o tomador de dicha póliza había ofrecido datos falsos sobre su estado de salud a la hora de contratar su seguro. Este argumento de rechazo de la cobertura del siniestro es muy cuestionable y se debe analizar con detenimiento para que las compañías no se aprovechen del desconocimiento general del asunto.

Cuando se contrata un seguro de vida, salud o accidentes, es frecuente que la compañía realice un cuestionario sobre el estado de salud del asegurado de manera que pueda prever la siniestralidad de esa póliza y así ponerle un precio acorde. Esto ocurre también en los seguros de vida que muchas entidades bancarias obligan a contratar cuando se firma una hipoteca.

Pues bien, también es frecuente encontrarse, sobre todo en los seguros de accidentes, que el cuestionario de salud se limita a: “¿Se encuentra usted en buen estado de salud? SI – NO”.  Ninguna pregunta más al respecto. Sin acotar qué entiende la compañía aseguradora por “buen estado de salud”.

Si el cuestionario es más amplio, con preguntas más concretas, para que dicha información tenga validez, se hace necesario que esté completo y firmado por el asegurado en la póliza. Si las preguntas están contestadas con marcas realizadas a través de ordenador, es decir, mediante impresión mecánica, no manuscrita, la firma del asegurado será imprescindible en todo caso.

El artículo 10 de la Ley de Contrato de Seguro regula el deber de declaración del riesgo, como obligación fundamental del tomador para que el asegurador pueda conocer con exactitud el riesgo objeto de cobertura. El mismo artículo 10, en lugar de concebir de una forma general y abstracta los límites del deber del tomador de declarar todas las circunstancias por él conocidas que puedan influir en la valoración del riesgo, ha acotado este deber limitándolo a la contestación del cuestionario que le somete el asegurador. Conforme a lo recogido en la Sentencia de la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo de 2 de diciembre de 2014 (Id Cendoj: 28079110012014100644).

De este modo, el asegurador únicamente queda liberado del pago de la prestación si existe dolo o culpa grave probados en la declaración de salud.

En resumen, si la compañía se niega a abonarle la prestación contratada en este tipo de seguros en base al motivo de que usted no declaró fielmente sus antecedentes médicos o dolencias en el momento de la contratación de la póliza, se debe analizar el momento de la contratación y si se realizó el cuestionario sobre el estado de salud. No se puede imputar al asegurado no haber declarado un riesgo por el que la aseguradora no le ha preguntado.

 

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